• Una idea brillante

    Como muchas madres jóvenes de la ciudad, Estée acudía con regularidad a la House of Ash Blondes, un salón de belleza situado en West 72nd Street para “retocarse” el color del cabello. Un día en que la propietaria le preguntó qué hacía para tener una piel tan cuidada, Estée no desaprovechó la oportunidad. “Resultaría ser un gran momento para mí”, diría más tarde a propósito de la conversación en la que surgió la idea de comercializar las fórmulas de su familia. Un mes más tarde, regresó al salón de belleza con un surtido de cremas caseras y la propietaria se quedó tan impresionada con los resultados, que contrató a Estée para que dirigiera el primer “concesionario de belleza” del establecimiento. Estée acababa de iniciar su negocio.

  • Una idea brillante

    Como muchas madres jóvenes de la ciudad, Estée acudía con regularidad a la House of Ash Blondes, un salón de belleza situado en West 72nd Street para “retocarse” el color del cabello. Un día en que la propietaria le preguntó qué hacía para tener una piel tan cuidada, Estée no desaprovechó la oportunidad. “Resultaría ser un gran momento para mí”, diría más tarde a propósito de la conversación en la que surgió la idea de comercializar las fórmulas de su familia. Un mes más tarde, regresó al salón de belleza con un surtido de cremas caseras y la propietaria se quedó tan impresionada con los resultados, que contrató a Estée para que dirigiera el primer “concesionario de belleza” del establecimiento. Estée acababa de iniciar su negocio.

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